Los supervivientes de Can Valero

PINOS PIÑONEROS DEL BOTÁNICO DE BARCELONA. La reordenación urbanística de la montaña de Montjuïc acometida con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992 supuso la clausura del antiguo Jardín Botánico de Barcelona (JBB), situado en las canteras de la Foixarda y reabierto luego como jardín histórico, y la construcción de un nuevo recinto más amplio y moderno en unos terrenos cercanos de lóbrego recuerdo. Donde hoy se ubica el JBB hubo en la posguerra y hasta los años setenta un gran barrio de barracas llamado Can Valero, sin alcantarillado ni agua potable, y luego un vertedero de basuras que hubo que sellar.

Las obras, iniciadas en 1991, «permitieron dignificar un sector de la montaña de Montjuïc que había sido, durante mucho tiempo, escenario de olvido y marginación», según relata el Ayuntamiento de Barcelona en un folleto informativo. Hoy, el parque cuenta con algunos rincones inolvidables y ofrece también algunas de las mejores vistas de la ciudad, como la observación del Estadio Olímpico por detrás de unos esbeltos cipreses, pero el recorrido se realiza casi siempre en soledad. Muchas visitas no hay, no.

El moderno jardín, estructurado en las diversas áreas geográficas del mundo con clima mediterráneo, desde Chile hasta Australia o California, mantuvo el relieve original del terreno y unos pocos árboles que son herencia de los tiempos de Can Valero. Se conservaron, como explica un panel informativo, porque proporcionaban sombra en un paraje originariamente sin apenas vegetación y, además, frenaban la erosión. Un ejemplo son los dos viejos almendros de troncos retorcidos que se encuentran justo en la zona central del parque, posiblemente restos de una antigua explotación. También se observan algarrobos, olivos y cipreses de gran porte, pero ante todo destacan tres pinos piñoneros (Pinus pinea) que, aunque no he encontrado información sobre su edad, tienen al menos un siglo.

El primer pino (foto izquierda), convertido casi en un símbolo del parque, tiene una forma muy aparasolada, con una altura de 16,30 metros y un perímetro del tronco de 2,21 metros (a 1,30 m.). El segundo (derecha), muy cercano, presenta una silueta similar. Finalmente, el tercero, más achaparrado pero de copa mayor, mide 14 metros de alto y cuenta con un tronco de 2,34 metros. Aunque no alcanzan dimensiones de árbol monumental, van camino de serlo. Unos bancos invitan a sentarse… y a extasiarse.

Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *